PARTE 4

LA HORA DE COMER

Bueno, volvimos a casa y ya tocaba poner la mesa. Vale, habéis adivinado. ¡Había que comer! Más vale que mañana hay un cross por el pueblo y podremos ponernos en forma. Como siempre, la abuela Martina organizó las cosas:

Martina removiendo puchero
– A ver, yo me voy a la cocina. Jon y Nerea, venid conmigo. Ana, encárgate de que pongan la mesa debajo del nogal y tú, Carlos, pon las sillas. Celia, tú puedes dejar preparada la cafetera y las tazas.
– ¡Esto es otro auzolán!, dije yo.
– Exacto, dijo papá.
– ¿Y yo?, dijo el abuelo Juanjo.
– Tú cuidas a Irati. Que no me fío un pelo de ella, la última vez que la perdimos de vista la encontramos dando de comer chocolate a las gallinas, dijo la abuela.
– No, mamá, dijo la tía Celia, la última vez fue durante la cabalgata y la encontró un policía municipal. ¡Menudo susto nos dio!
– A ver, vosotros dos, Uxue e Iñaki, dijo el tío Carlos: ¿me podéis decir cuáles son las reglas para hacer un buen auzolán?
Dijimos unas cuantas, algunas acertadas y otras de broma.

¿Os atrevéis a señalar las acertadas?

Tiene que estar muy claro qué trabajo hay que hacer y quién puede participar.
Participan todos lo que pueden hacerlo, es decir, los que están bien de salud y tienen la edad apropiada.
Lo mejor es no participar trabajando, así no te cansas, pero luego está bien ir a la merienda.
Está bien participar aunque otras personas no lo hagan
Tiene que estar muy claro cuánto va a durar.
Participan quienes saben hacer ese trabajo y también quienes pueden aprender a hacerlo mientras lo hacen, bueno, se entiende, ¿no?
Cada persona colabora según su capacidad, por ejemplo, si tengo 10 años no puedo levantar el mismo peso que si tengo 30 y si tengo un brazo en cabestrillo, como Uxue, no puedo hacer lo mismo que si tengo los dos brazos bien.
Lo mejor es hablar mucho para que se note que estamos y trabajar lo menos posible.
Está bien participar si luego hay alguna recompensa.
Está bien participar, luego te sientes muy bien por haber colaborado para que se viva mejor en el pueblo.
Está bien hablar de lo bueno que tiene trabajar en común para el bien de todo el pueblo para que más gente se anime a participar.
Poniendo la mesa

¿Qué comportamientos diferentes se pueden tener ante este tipo de trabajos?

¿Qué opináis de cada uno de ellos?

¿Podéis buscar un adjetivo que califique cada comportamiento?

¿Se os ocurre alguna más?

Nerea compone ensalada
Carlos con sillas
Celia con tazas
Jon llevando olla
– Pero ¡qué listos! Creo que os merecéis un helado, dijo el abuelo.
– ¡¡¡Abuelo!!!, dijeron a la vez la abuela Martina, mi padre, mi madre, la tía Celia, la tía Nerea y el tío Carlos.
– ¿Qué?, contestó el abuelo extrañado.
– Que se les va a quitar la gana de comer… Esto también lo dijeron todos a la vez.
– Venid conmigo para ayudar a poner la mesa, dijo mamá.
Lo dicho, qué familia, siempre con lo mismo.
Bueno, ya habíamos aprendido lo que es un auzolán, un trabajo hecho en común en el pueblo, y habíamos hecho un trabajo en común en casa…

¿Podéis anotar otros trabajos o actividades en común que hagáis o que conozcáis en vuestro pueblo, barrio, ciudad, familia, clase, etc.?

¿Os parece importante participar en ellos?, ¿podéis escribir las razones?